
Ahora que devuelves a mi mente pensamientos, pedazos de historia que nunca tuve, puertas abiertas que ninguna vez sentí cerradas; ahora, quieres sellar tu boca como una tumba y dejar que las hojas se amontonen sobre las grietas que configuran tus recuerdos.
Ahora que los años han depositado frente a mis ojos, discernimiento y cordura, afán de conocer cada una de las piezas de un puzzle donde estoy impresa sin verme.
Ahora el pudor quiere sellar tus labios con lodo. Siento la avidez del preso ante al sabor del agua que siempre le negaron.
He conseguido arrancar los tapones que introdujeron hasta el fondo de mis oídos y…necesito escuchar.Alguien pintó mi figura, ciega, en un desierto y me dijeron que estaba en un vergel, y yo me lo creí. En mi ignorancia, pensé que el sibilino silbido delviento, era el único sonido que me haría encontrarme con la paz.
Desorientada, convertida en "caperucita", huí de los "lobos malos" transitando el único camino que habían trazado "los contadores del cuento". Fui cándida, inútil, libre sin alas, opinadora sin opinión. Oveja de un rebaño sin destino. Acémila. Recorriendo mi vida en círculos. Comiendo paja en lugar de hierba fresca. Asintiendo como una idiota. Aceptando como una hipócrita.
Hasta que llegaste tú, reivindicando un trozo de historia en el borde de tu lengua…
Lola Bertrand
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