lunes, 28 de septiembre de 2009

Jitanjáforas del alma, por Álvaro Morales


Sonsoniches mezclados

con merestines salían

por la albiguarda nudailal

de recalcitrantes violó

valosplenos de pringuezorras

que esculpían soltiveques

en la noche de San Eruperancio.

Mañanas de fulgiversas

antinópatas y abelades

sin corolarias y celídacos

envueltos en filfateras

de noctanvulgos y bedollas

cuando la buhadilaga soñajea

con la prifusa y el pinsajo.

Aún quedan filtires de cobálubas

en medio de soñoques, abanibies

que son los que albuminan y repusan

los caminos destruferos y jocables

que encuerdan con retimoles y soyuces

viendo como costíbulan los albares

en una vida de sorrentes y primavolas.

El viejo ya no apalubíla ni jameba

sus sienes son trúbulos de mialgas

y sus manos escuban los rorices

de cuando era chupíba y cenébolo.

Ahora su mente dédola y delcíba

entre estelúbalas y morencias

caerá por nésticos mistuarios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario