De Jitanjáforas, experiencias y paciencias

lunes, 28 de septiembre de 2009

Fugaz, por Carmen Amaralis Vega Olivencia


Tiempo, lo que se dice tiempo dispongo de todo el tiempo del mundo, hasta he creído que me sobre mucho tiempo, y es entonces cuando saco una silla cómoda a la terraza en noches sin luna. Deben ser noches sin luna. Y es entonces cuando miro y cuento las estrellas grandes, las que dan mucha luz o parpadean mucho.Nunca sé si son soles o planetas centelleantes, pero no me importa, no son ellas las que me provocan en noches sin luna. Esas no me importan, están quietas.Y me siento a esperar. Tengo todo el tiempo del mundo, si, me siento a esperar,cada noche con la misma fe. Se que la tendré, estoy segura que esta noche la tendré, y espero, así, con la cabeza inclinada hacia el cielo, reposando el cuello en el madero de los deseos y espero con la mayor paciencia. Llevo siglos esperando con el mismo entusiasmo porque sé que vale la pena. Y sigo ahí, horas de mi bendito tiempo, horas largas, horas como si estuviera muerta o muriendo,como si no quedara nada más que me importara sino esperar por ella. Y la vi, por fin vino y me cruzó la vida de un lado al otro, me cruzó como el que cruza la obscuridad ajena, iluminando esperas.


Y la vi,

centella fugaz y ardiente.

Cruzó mi espacio,

y no hubo ni palabra ni verso,

solo la belleza de su rastro incierto.


Llevaba ardores,

cargaba rutas a la espalda

como se carga un adiós

o un amor nuevo.


Vi en su interior

bóvedas de cristales

lacerando silencios,

dejando grietas

supurar recuerdos


La vi.

No dio vuelta atrás

ni quiso detenerse

Con los ojos abiertos

la dejé pasar,

mas ahora conozco

el camino de la luz.


Carmen Amaralis

¿Para qué titularlo?, por Emma Rosa Rodríguez


De sueños locos y demás estrategias se nutre la mente para no caer en la locura.
De realidades cuerdas, aunque sean aburridas y sosas, comemos todos los días una buena dosis para que nuestros pies estén bien sujetos a la tierra que pisamos.
De rutinas, horarios, relojes, agendas, calendarios, nos rodeamos para que siempre haya algo que hacer y no caigamos en la tentación de pensar.
Por eso hay que caminar deprisa por las calles para llegar antes que los demás, no vayan a quitarnos -los otros-, aquel cliente importante, no vayan a usurparnos nuestro puesto de trabajo, no vayan a llevarle antes el café al jefe y a convencerle de que son los mejores, los más rápidos, los más dinámicos.
Por eso, también, hay que vivir estresado y pidiéndole al corazón que se enferme, sólo un poquito, lo justo para demostrar y justificar el por qué de nuestras prisas.
Y, además, es preciso no hablar con nadie por la calle, no mirar a nadie en el tren, el metro o el autobús, porque se corre el riesgo de actuar como un ser humano y eso no es moderno, no es de personas activas y competitivas, sino de gentes desocupadas y sin problemas y sin preocupaciones y, claro, eso no está bien visto.
Y, por supuesto, hay que leer, escribir, editar, manosear, fisgonear, periódicos tristes llenos sólo de noticias tristes, trágicas, aburridas, indignas, estratégicas, malintencionadas, absurdas, infieles a la verdad, porque las otras no caben en los diarios, no son gratas a la vista porque atentan contra la tristeza y provocan sonrisas, ¡oh, pecado mortal!, siquiera sonreír en público, pensar en cosas agradables, demostrar ser feliz, atenta contra las buenas maneras, se te tachará de persona non grata, aunque esto sea una paradoja.
Así que sobre todo y lo más importante, no digas, demuestres, des a entender, sugieras que te alimentas de sueños locos y demás estrategias para no caer en la locura.

Emma Rosa

Ceniza y barro, por Lola Bertrand


La mujer se detiene ante si misma para saber si existe. Hay ceniza y barro en la punta del pincel con que intenta colorear sus días.Va superponiendo ausencias, unas sobre otras, como capas de pintura abstracta.¡Hay tanta lluvia por dentro cómo por fuera!Cada dos segundos exactos se borra el paisaje y la hojarasca se interpone entre sus ojos y el mañana.¿Quién apagó la luz interior? ¿con qué derecho?La mujer enciende mil velas, las va colocando en todos los rincones, como un rosario de luciérnagas malditas. Un viento de ceniza las apaga. Sabe que la rodean mil colores, pero…¡ no puede verlos! Tan solo ella conoce el ácido corrosivo que transita sus horas.¿Me ves? ¡Existo!La mujer se siente sanguijuela, microbio audaz, inútil-impotente-idiota-desequilibrada… Paradoja exhibida en una urna de cristal; mofa-burla-indiferencia-molestia, y sólo sabe llorar y…llora…Y se le introduce el dolor en la carne como si fueran huesos de plástico. Y la sangre se le vuelve humo y silencio, y se enrosca en sus médulas donde no la encuentre nadie.Y todo por amar. Por buscar las respuestas más allá del espejo. La mujer ha engendrado un feto de barro en sus entrañas, y solamente espera el tiempo necesario para morir en el parto.Una guitarra suena: lejos-cerca-alrededor–dentro.

Lola Bertrand

Lola en el médico, por Mª Ángeles Cantalapiedra



-Su nombre, por favor…
-Me llaman de todo, así que usted no se corte, doña doctora.
-Dígame qué pone en su carné, por favor…
-¿En cuál de todos? El DNI, pasaporte, el del supermercado, videoclub, el del club de escritores muertos, el de conducir, el de…
-Pare, dígame el del DNI.
-Justamente ese no es de fiar. Yo que usted…
- ¿Me está insinuando que su DNI es falso?
-No, su eminencia doctoral. Lo que digo es que si no la vale el del supermercado.
-Usted es una inmigrante con papeles falsos, ¿verdad?
-Anda que para que luego digan que yo tengo imaginación. ¿Dan clases en la carrera de medicina de melodramas, doña Matasanos?
-Señora, me presenta su documentación, o sale por esa puerta ahora mismo. Usted verá.
-Ver, veo fatal. Tome y cállese antes de que desarrolle un guión de terror sobre la inmigración.
-Pilar Fernández.
-Sí.
-¿Dónde nació?
-¿Quién?
- Usted, Pilar Fernández.
-Y yo qué sé dónde nació Mari Pili, pregúnteselo a ella. Yo, en San Juan de la…
-¿Pero usted no es Pilar Fernández?
-Pues no, doña Médica.
-Entonces, ¿usted quién, demonios, es?
-La amiga de Mari Pili Fernández, doña Catedrática.
-Me está poniendo de los nervios, Señora. Dígame su nombre, déme su cartilla de la Seguridad Social ahora mismo.
-Cuidadín con los nervios. Más, con los cambios de ciclo estacional. El otoño es el peor. Tengo todo un catálogo de experiencia sobre el tema, así que le voy a recetar, doña Termómetro, unas tisanas naturales que prepara mi tía Eustaquia que en paz descase, Amén…, que la van a dejar como nueva.
-¿Quién es la doctora, usted o yo?
-No sé qué decirle porque hasta ahora no la he visto ningún signo de su licenciatura en vivos sanos y muertos enfermos. Al menos yo ya le he dado un consejo y graaaaatis.
-Dígame qué quiere y lárguese.
-Uy, qué modales, doña Inyección. A los enfermos hay que tratarlos con ternura, y si encima no están delante, más porque no dan la lata.
-Dígame qué la pasa, señora.
-¿A mí? Nada. ¿Acaso tengo mala cara, doña Mercromina?
-Entonces si usted está sana, ¿para qué viene al médico?
-Vengo a pedirle que vacune a Mari Pili.
-¿A la señora Fernández?
-Sí, a Mari Pili, no quiero que por la gripe del tocino la vaya a pasar cualquier cosa. Es la única amiga que me aguanta, vea usted, y si se me muere, a ver qué hago yo. Ella es grupo de riesgo riguroso, doña Escalpelo.
-¿Qué le pasa a Mari Pili?
-Pues verá usted, ella es una mujer de pan y moja de buena, pero el pecho lo tiene estrecho. Ya le digo, de grupo de riesgo rigurosísimo. ¿Cuándo me la vacuna, doña Paracetamol?
-¿Dice que el pecho lo tiene estrecho?
-Sí, como las calles estrechas. Cuando hay mucho aire, se me ahoga porque no la cabe todo el viento. ¿Me entiende usted?
-Ni papa. Diga a su amiga que venga a hablar conmigo. Y ahora lárguese, lianta.
-No me llamo Lianta aunque respondo a todo. Me llamo Dolores aunque no me duela nada, pero llámeme Lola, suena más artístico y florido.
-Looooooooooola lárguese de mi consulta.
-Me voy pero, ¿va a vacunar a mi amiga de pecho estrecho? ¿Sí o no? Porque no me muevo de aquí, eh.
-Sí. Ahora váyase.
-Ahora si que no me voy.
-¿Pero por qué, Lola?
-Doña Recetas, usted tiene que vacunar a Mari Pili de la gripe del tocino porque tiene pecho estrecho, pero no vacunarla de pecho estrecho, que no es lo mismo. Es que ustedes los matavivos se equivocan mucho y yo solo tengo una amiga, ¿me comprende, doña Alcohol?
-Síiiiiiiiiiiiiiiii…
-Tranquila, tranquila, que la noto muy nerviosa y tiene la sala llena de enfermos y, tal vez, sean peores que yo.


MªÁngeles Cantalapiedra

Sestear de escolares en sazón, por Gaviola


SESTEAR DE ESCOLARES EN SAZÓN

Pandulario, el bullicio
se descuelga monótono
por mancorios cordeles
trabados en las alas
de una infanturia reja crisalínica.
La Escuela del vivir
reburbullea detrás
de la ciega calima
que empaña la ventana
abierta hacia un agosto voraz, pantasiléico,
donde a las vacaciones
les viene chico el baby
y llevan tobilleros
calcetines odiánticos
dispuestos a la huida adolescente.
Son los chuillos que entonan
la tabla del catorce
presintiendo en sus carnes
casi disdicolundas a fuerza de escundarse
un empañaje untoso
cindiándoles el sístole
del instinto encerrado
por debajo del cinto
que aún es casto. Y boncuo en el deseo.

Gaviola en CasaMora

En un 10 de Septiembre de 2009

Pedazos de Historia, por Lola Bertrand


Ahora que devuelves a mi mente pensamientos, pedazos de historia que nunca tuve, puertas abiertas que ninguna vez sentí cerradas; ahora, quieres sellar tu boca como una tumba y dejar que las hojas se amontonen sobre las grietas que configuran tus recuerdos.


Ahora que los años han depositado frente a mis ojos, discernimiento y cordura, afán de conocer cada una de las piezas de un puzzle donde estoy impresa sin verme.

Ahora el pudor quiere sellar tus labios con lodo. Siento la avidez del preso ante al sabor del agua que siempre le negaron.


He conseguido arrancar los tapones que introdujeron hasta el fondo de mis oídos y…necesito escuchar.Alguien pintó mi figura, ciega, en un desierto y me dijeron que estaba en un vergel, y yo me lo creí. En mi ignorancia, pensé que el sibilino silbido delviento, era el único sonido que me haría encontrarme con la paz.


Desorientada, convertida en "caperucita", huí de los "lobos malos" transitando el único camino que habían trazado "los contadores del cuento". Fui cándida, inútil, libre sin alas, opinadora sin opinión. Oveja de un rebaño sin destino. Acémila. Recorriendo mi vida en círculos. Comiendo paja en lugar de hierba fresca. Asintiendo como una idiota. Aceptando como una hipócrita.


Hasta que llegaste tú, reivindicando un trozo de historia en el borde de tu lengua…


Lola Bertrand

Sala de Espera, por MªSocorro Mármol Brís (Gaviola)


Aclaración: El texto original tiene un excelente trabajo de tipografía pero esta bloguera apurada hoy no puede confivgurarlo así, pido disculpas...


********Es un episodio para mi Libro . Es mi homenaje a mis Compañeras de panel, Lola y Carmen; Carmen y Lola, que me han sugerido un nuvo relato escrito en dos partes para aligerarlo de peso.
22/2009


SALA DE ESPERA
(1ª Parte)

-diosEsa: una duda que tiene un servidor. ¿Dónde quieres que se te vayan aparcando ahora a los que esperan para entrar a consulta?
-¡Pues dónde va a ser! Donde esperaban con mi Antecesor. Y, otra cosa, SamPedro: lo de "aparcar", ¿no te parece un poco "quich" para estos Lugares®?
-¡Ya estamos! Si es que me quemas la paciencia; si es que no hay quien te entienda, diosEsa. Primero nos dices que hay que modernizar el lenguaje; y, en cuanto a uno se le viene a la boca una manera moderna en el decir, le pegas el serretazo…; primero nos dices que "al grano", que hay que ser concretos, y precisos, y hablar sin rodeos; y, a la primera pregunta que se te dirige, contestas como si fueras más gallega que tu Legítimo que en tierra esté, y armas el follón en lugar de contestar como Dios manda, y te embrollas en tiquismiquis y correctivos; primero…
-¡SanPedro! ¡Para el carro y no te aproveches de mi paciencia! Te consiento cualquier cosa de las tuyas menos que sigas chinchándome la autoestima con eso de "lo-que-Dios-manda". ¡Ahora soy YO la que manda aquí! ¿Está claro?
-¡Prístino, diosEsa! Pero la tradición es la tradición, y lo de "como-Dios-manda" es un decir. Vaya, una frase hecha de toda la vida de Dios.
-Pero, ¿otra vez con Dios a vueltas? No, si tú acabas con mi aguante... Estarás conmigo en que eso de que "es una frase hecha" no quita que a la frasecita le gotee el peor de los lenguajes sexistas, como las chorreras a los jamones. ¡DiosManda…, DiosManda…! Pues mira: ¡Ya me estás llamando a la Academia de Escribas para que borren de todas las lenguas divinas esos decires machistas! Desde hoy, y teniendo en cuenta que hay dioses y diosas, para semejantes trances, se utilizará "como los diosEsos y la diosEsas mandan por la gracia de la diosEsa".
-Pues tú dirás lo que digas por la gracia de quien quieras, pero…a mí eso no me suena …Más bien se parece mucho a un fusilamiento de los epicenos que estudiábamos cuando chicos…
-¿Epicenos? ¡Epikoynos! ¡Ya está bien! U os metéis todos y todas en vereda en lo que hace al lenguaje, o me traigo aquí a la BibianaAido en cuerpo mortal, y vais a saber todos y todas lo que es renovar gramatiquerías de un carpetazo, sin necesidad de tanta raíz griega, que no hace otra cosa que ir contra el sistema, poniendo en boca de los señoritingos fascistillas y "sabelotodo" a los pobreticos que no cataron un bachillerato en condiciones por culpa de haber nacido cuando ya se habían derogado los latinajos malditos.
-¡Vaya lenguaje, y vaya modales, para ser quien eres…! Bueno, a lo que íbamos: ¿que dónde quieres que te acomode a las visitas?
-¿Dónde esperaban antes?
-¡Dónde iba a ser! En el Purgatorio.
-Pues ahí.
-¡No puede ser!
-¿No puede ser? ¿Es que también el Purgatorio está ahora derogado como el Limbo?
-No. Pero es que antes, con las restricciones vaticanas, no había consultas externas. Y, además, el Purgatorio está para lo que está y no para cosas como las que están brotando como hongos desde que te convertiste en divina y nos mudaste el paisanaje. Que cada vez se necesitan más funcionarios. Y, que yo sepa, no hay partida presupuestaria para actividades imprevistas.
-¿Imprevistas? ¿Te quieres explicar de una epikoínica vez?
-¡Vaya! Creí que en lo de ser diosEsa iba incluido el saberlo todo; pero por lo que parece, de poco te vale tu divina experiencia…
-¡SamPedro, por Dios y por todos los santos…!
-¡Tú lo has dicho, diosEsa! Que conste que quien ha mentado al Jefe Excedente has sido tú y no un servidor; para que vayas enterándote de que, en lo que a Dios hace, un fallo humano lo tiene cualquiera por muy divino que sea.
-¡Vale! Lo he dicho yo... ¡Vale! Mis poderes no son tan divinos como debieran serlo, ni mi experiencia me llega para el desempeño del cargo… ¡Vale, SamPedro, vale! A lo mejor, aunque no lo vaya a reconocer delante del personal así me aspen, tampoco yo soy tan divina como me pienso…Pero dime, ¡por las llaves del reYno!, por qué, -si es que hay un porqué-, las visitas no pueden esperar en el Purgatorio como en los viejos tiempoooooooos?
-Pues muy sencillo: porque los del Purgatorio, como debieras saber ya si te hubieras empollado las leyes del reYno, están en lista de espera, haciendo más bulto que méritos, para entrar y alcanzar la vida subsidiada; y que quien quiere verte hoy es fijo, ya está dentro desde hace siglos, y no es cosa de quitarle derechos adquiridos, o los sindicatos se ponen a lo suyo, nos enfilan, y nos llevan por delante a pancartazo limpio hasta que se les aumente el subsidio.
-¡Ay, SamPedro, me estás mareando! ¡Estás acabando con la poca paciencia que me queda hoy! ¿Quieres decirme de una vez de qué se trata?
-Más bien debieras decir "de quién se trata". Claro que esto era de esperar… Que tampoco puede entenderse muy bien en lo que estaba pensando el Excedente cuando hizo lo que dicen que hizo…
-¡SamPedro, al grano!
-Que sí, que ya voy… Que se trata de Adán. ¡Ea, ya está dicho! Y que dice que, ya que estás aquí, y tú eres lo que eres, que por qué no le llevas el divorcio.
-¿El divorcio?
-Como lo oyes: ¡el divorcio! Si es que, con lo que está pasando la criaturica desde que el mundo es mundo, ya andaba él en desconvertirse...; pero, fue llegar tú a la presidencia, y le faltó tiempo para convertirse en un descreído radical. ¡Lo que yo te diga!
-Pues…, pues…, pues… Y eso del divorcio… ¿no estaba prohibido por LaSantaMadreIglesia?
-Bueno…, digo yo que, a lo mejor, lo que la SantaMadreIglesia no viene a ser lo mismo que la Ley-de-Dios… y, a lo peor, lo he entendido mal, y lo que quiere es un apaño legal. ¡Vaya! una NulidadEclesiástica que está mejor vista por los que se las dan de interpretadores de vosotros los dioSes.
-¿Ah, sí? Pues no seré yo quien le enmiende la plana a las Instituciones. Dile que NO
-¿No?
-¡NO!
-Y alguna razón tendré que darle, siquiera sea por mantener una apariencia de negociación…Que, según dicen, estamos en democracia…
-Pues…pues…, pues… ¡Pues porque ya no ejerzo de Abogada sino de diosEsa, hala!
-Yo que tú, diosEsa, por mucho que te tengas que atragantar con un sapo mañanero, lo recibiría. Porque según lo que anda propalando, el PadreAdán, esto se nos desmanda, y sus partidarios, que, aunque no lo parezca, están al acecho por las bajuras desde hace siglos, suben en autobuses y te montan a ti una moción de censura que el reYno de los cielos se nos va a hacer puñetas a todos los que estamos cumTecum.
-¿Tú crees…? ¿Tan grave es, SamPedro? Y, hablando entre nosotros… ¿no habrá por ahí algún abogado de los que tenemos a sueldo fijo que pueda callarle la boca durante unos siglos más, y se avenga a llevarle el pleito, sin tener que meterme a mí por medio en el embrollo…?
-Me pienso yo que no, diosEsa. El asunto es algo escabrosillo, ¿sabes?; y, por si un por si acaso volviera a reengancharse, nadie va a querer indisponerse con el Excedente dándole la razón al PadreAdán, aunque sea en un juicio de mentirijillas. Y el pobre, con lo afrentado que vive, está que echa las muelas…que sus razones tiene, no te vayas a pensar…
-¡Claro! Y aquí está la Tonta-el-Bote para apechar con lo que le quieran endilgar con efectos retroactivos, ¿no? ¡Qué bien os ha venido el tenerme a vuestra disposición para echarme las culpas de todo lo presente y lo pasado…!
-Oye, oye…, que la que pidió "ser Dios" fuiste tú. A ver si no nos engañamos y nos enseñamos a desempeñar el oficio que cada cual preferimos sin tanto lloriqueo. Porque, ¿quién es aquí la diosEsa, eh…? ¡Tú! ¿Quién es aquí la Abogada, eh…? Tú. Y ¿a quién le toca, por voluntad propia, interpretar las leyes divinas y humanas, eh…? Pues a ti. Así que, ya estás poniéndote a la tarea, o te digo yo que esta vez perdemos el escaño, los afiliados y hasta el buen nombre que nos quede, aunque ya no se eso…
-Está bien: dile que pase. Y que sea lo que Dios quiera…
-Tú lo has dicho…Luego no empieces con desazones y con lloriqueos por mentar a quien se te venga a la boca en un mal trance.

Gaviola en CasaMora
En un 12 de Septiembre de 2009.

Jo, por Atho de Jazaria (José Álvárez Arnal)


Jolio con el aliholio de la jitanjáfora.
Gaviolafaina nos fa polvorosa.
Ya veremus si Athontaina trinca cosa.


Atho de jazaria (XURXOS)

Me borraré de tí, por Lola Bertrand


Algún día desapareceré de ti,

transitaré otros senderos,

disiparé mi identidad:dejaré de ser yo

olvidarás mi nombre, mi rostro...


Engrosaré el caudal que

te recorre,

seré un suspiro entre suspiros.

Cada minuto,

cada segundo transcurrido,

me borraré más y más en ti.


Aunque ahora lo ignores,

me inutilizaras entera,

no tendré ojos,

ni boca, ni cuerpo.


Mi risa,

mis lágrimas,

serán una huella imprecisa,

un rastro fugaz

sobre tu piel.

Me rebautizarás,

cambiarás el nombre de mi sombra,

pasarás a recordarme

como una experiencia...


Algún día seré yo, sin ser yo.

Estaré sin estar:

mi presente es tu futuro.


Me borraré en ti - algún día -

Y me duele...


Lola Bertrand

Jitanjáforas del alma, por Álvaro Morales


Sonsoniches mezclados

con merestines salían

por la albiguarda nudailal

de recalcitrantes violó

valosplenos de pringuezorras

que esculpían soltiveques

en la noche de San Eruperancio.

Mañanas de fulgiversas

antinópatas y abelades

sin corolarias y celídacos

envueltos en filfateras

de noctanvulgos y bedollas

cuando la buhadilaga soñajea

con la prifusa y el pinsajo.

Aún quedan filtires de cobálubas

en medio de soñoques, abanibies

que son los que albuminan y repusan

los caminos destruferos y jocables

que encuerdan con retimoles y soyuces

viendo como costíbulan los albares

en una vida de sorrentes y primavolas.

El viejo ya no apalubíla ni jameba

sus sienes son trúbulos de mialgas

y sus manos escuban los rorices

de cuando era chupíba y cenébolo.

Ahora su mente dédola y delcíba

entre estelúbalas y morencias

caerá por nésticos mistuarios.

De Jitanjáforas y otros tropos (Explicación de Gaviola)


**********Puesta a proponer un tema mensual, (y a salvo las propuestas que puedan hacer mis compañeras de Panel), se me ocurre sugerir LA JITANJÁFORA (no confundir con la metáfora). Vamos: un juego de invención con el que l@s Escritor@s pueden estimular el sentimiento puro y duro de quien los lee sin necesidad de decir nada, aunque cada cual entienda lo que crean entender. Lo que, a su vez, nos obligará a rememorar otros tropos o recursos literarios. Pues, ¡a ello!
Como ejemplo de inclusión de jitanjáforas, os dejo un poema mítico para mí, (de Luís Palés Matos) que escuché recitar por una chiquilla negroide, una mágica noche Portorriqueña, en uno de los magníficos actos que nos ofreció Carmen Amaralis con motivo del I Congreso Internacional de Escritores Iceberg Nocturno. Nunca lo olvidaré, Carmen, y aquello me hizo empezar a leer a los Poetas Antillanos.


Majestad Negra
Luis Palés Matos
Por la encendida calle antillanava

Tembandumba de la Quimbamba

-Rumba, macumba, candombe, bámbula-

Entre dos filas de negras caras.

Ante ella un congo

-gongo y maraca-

ritma una conga bomba que bamba.

Culipandeando la Reina avanza,

y de su inmensa grupa

resbalanmeneos cachondos

que el congo cuaja

en ríos de azúcar y de melaza.

Prieto trapiche de sensual zafra,

el caderamen, masa con masa,

exprime ritmos,

suda que sangra,

y la molienda culmina en danza.

Por la encendida calle antillanava

Tembandumba de la Quimbamba.

Flor de Tórtola, rosa de Uganda,

por ti crepitan bombas y bámbulas;

por ti en calendas desenfrenadas

queman la Antilla su sangre ñáñiga.

Haití te ofrece sus calabazas;fogosos rones te da Jamaica;

Cuba te dice: ¡dale, mulata!

Y Puerto Rico: ¡melao, melamba!

Sus, mis cocolos de negras caras.

Tronad, tambores;

vibrad, maracas.

Por la encendida calle antillana

-Rumba, macumba, candombe, bámbula-

Va Tembandumba de la Quimbamba.